
Los corales de las Islas Seychelles crecen principalmente en pequeñas formaciones cerca de la costa, si bien algunos atolones tienen magníficas formaciones coralinas; uno de ellos, Aldabra, está designado como Lugar de Herencia de la Humanidad por las Naciones Unidas.
El sedimento generado por la agricultura está colmatando los arrecifes, y los recolectores de conchas han esquilmado algunas playas de muchas especies de coral.
Tomen nota los conservacionistas: La revista Forbes editó un artículo en 1997 con el increíble título “So Buy Yourself an Island” (Cómprese una isla), describiendo cómo cualquiera con 20 millones de dólares puede ir a Seychelles y comprar la isla de Daros, un atolón coralino de 1.100 acres, a los antiguos gobernantes de Iran, la familia Pahlavi, todo completo, incluyendo una pista de aterrizaje.

Las Seychelles comprenden un grupo de unas ciento quince islas situadas 1.600 km al este de la costa africana. Las tres islas centrales (Mahé, Praslin y La Digue) están formadas por rocas graníticas, mientras que las de la periferia constituyen un grupo de atolones coralinos. A diferencia de otras formaciones similares, el territorio de las Seychelles no es de origen volcánico: al parecer, son cimas de una enorme meseta subacuática que se desprendió de la India hace unos sesenta y cinco millones de años.
Las Seychelles constituyen un refugio para la fauna y la flora, en particular para aves y peces tropicales. Las islas se caracterizan por la riqueza de su vegetación, aunque la mayor parte se componga de cocoteros o casuarinas. En las tierras altas de Malé y Silhouette abundan los bosques vírgenes, así como en el Valle de Mai, en Praslin, donde se encuentra la palmera productora de coco de mer gigante, muy poco frecuente. En estas zonas elevadas y remotas, también crece la planta embudo insectívora, así como un auténtico ramillete de orquídeas, buganvillas, hibiscos, gardenias y franchipanieros.
El territorio no está excesivamente poblado de fauna terrestre o acuática: pueden encontrarse eslizones, paniques o gecónidos. Existe un mayor número de insectos y, en cualquier caso, casi puede considerarse que el escarabajo rinoceronte pertenece a la categoría de reptil. La profusión de aves es sorprendente. Las islas están aisladas y fueron pobladas tarde; por eso habitan en ellas especies endémicas difíciles de encontrar en otro lugar. Si le interesan los pájaros, visite las islas Bird, Cousin, Aride o Fregate, auténticos santuarios ornitológicos.
Las Seychelles cuentan con cuatro parques nacionales marinos, donde se han identificado más de ciento cincuenta especies de peces tropicales en los arrecifes. Si bucea alejándose de la costa resguardada por arrecifes conseguirá ver peces y coral. Entre las islas, abundan los delfines y las marsopas; los tiburones y las barracudas en menor medida, aunque las Seychelles han adquirido renombre por sus competiciones de pesca. Los colonizadores franceses e ingleses consiguieron aniquilar las tortugas gigantes, originarias de las Seychelles, aunque en la isla Curieuse sobrevive una colonia en libertad. Las reservas de las islas Cousin y Bird se disputan el título de “hogar de la mayor tortuga del mundo”.
fuente:geoplaneta.com
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